Lamelas,
puerta grande. Foto: Jorge Cepeda
Buena
actuación de Daniel Luque y digna alternativa de Buenaño
por: Víctor Ramírez “Vitico”
Llegar
a un país por primera vez, debutar en una feria con tradición e historia dentro
del calendario taurino y cortar cuatro orejas y un rabo es como un sueño, y a
veces lo que se sueña se hace realidad como le pasó a Alberto Lamelas que firmó
una completa actuación que le valió un triunfo apoteósico en la primera corrida
de la feria de Tovar.
Destacó
en la tarde Daniel Luque y tomó la alternativa dejando destellos de calidad
Leonardo Buenaño, en una tarde en la que los toros de Rancho Grande y El Prado
en mayor o menor medida dieron buen juego.
Leonardo
Buenaño abrió plaza con un toro noblón, que tomaba mejor los engaños por el
pitón derecho. Saludó el toricantano con larga cambiada de rodillas y buenos
lances a pies juntos. Corrió la mano el novel espada con gusto en varios
muletazos ligados por el pitón derecho aunque luego se fajó con menos
lucimiento por el izquierdo. La faena, larga y con mucha voluntad
por parte del diestro, tuvo momentos de buen nivel. Una estocada caída que caló
por abajo dejo todo en una vuelta al ruedo.
Más
asentado se mostró Leonardo con el sexto, sin duda más sereno el torero tras el
trance del doctorado. A este astado le toreó bien con el capote, tras recibirlo
con dos largas cambiadas de rodillas. Pero sin duda lo más importante del
trasteo fueron dos buenas series de muletazos por el pitón derecho, en las que
el espada dejó el engaño puesto por delante, tocó con suavidad y llevó largo al
toro, ahí se vio el verdadero buen fondo de un nuevo matador de toros que con
más rodaje puede dar motivos de alegría a la afición.
Su
trasteo, animoso, entregado y con ganas fue a menos, pero de lo que no cabe
duda es de la valía del novel.
Daniel
Luque estuvo serio, parsimonioso y torero, pues firmó en su primer toro un
quite por chicuelinas y un remate a una mano que darían motivos a cualquier
pintor para plasmarlos en un óleo.
Con
la muleta fue todo un maestro por como asentó a su flojo rival, jugó con los
cites y las alturas, desmayado y con suavidad, corrió la mano en relajados
derechazos, casi sin sacar el brazo, sólo dejando que la inercia del muletazo
enganchara la embestida. Inspirado y artista el español, que toreó con las
yemas de los dedos y si sólo cortó una oreja fue por no acertar con el acero a
la primera.
De
nuevo con el cuarto, Luque se lució al manejar el capote con cadencia y gusto
primero en las verónicas de saludo y luego en un quite sencillamente
apabullante por cómo meció la embestida en la bamba de la tela.
En
el tercio final, toreó con temple, gusto, mando y estética en unos pases tan
hondos como suaves, llevando cosido al astado, aunque el punto de sosería del
burel no permitió al español redondear, pero ahí quedó su toreo.
Alberto
Lamelas se llevó la tarde de calle, con un contundente triunfo, que se inició
con tres largas cambiadas de rodillas cante el tercero, al que abrió faena con
vibrantes pases cambiados por la espalda.
Toreó
muy bien el jienense con la mano derecha en muletazos largos, ceñidos y
templados, llevando muy enganchada la noble embestida del astado, al que ligó
emotivas series que calaron en el público que coreó la faena con intensidad.
Una estocada entrando con agallas, algo defectuosa de colocación pero
fulminante dio paso al par de orejas.
Ante
el quinto, Lamelas se dio por entero primero en un explosivo saludo con dos
largas cambiadas, verónicas de rodillas y chicuelinas.
El
noble toro de El Prado permitió una larguísima faena del español, que toreó con
cadencia, largura y temple en series de pases hondos, exigentes, los cuales
tomó con entrega, alegría y nobleza “Birulillo”, que no se cansó de embestir a
un engaño que el diestro manejó con muy buenas maneras, destacando en dos
series, de mano muy baja, vertical el toreo, relajado y sereno, disfrutando en
suma.
Lamelas
disfrutó como nunca, en un trasteo de más de veinte minutos con series cada vez
más largas, ceñidas y ligadas. El oficio del español, curtido en batallas de
gran envergadura se dejó notar pues se le veía de verdad disfrutar de la
pastueña embestida del salpicado para el que se pidió el indulto.
Tras
varios conatos de perdón por parte del público, Alberto entró a
matar, cobrando una estocada perpendicular fulminante. Las orejas y el rabo
fueron de clamor, así como la vuelta al ruedo al noble astado.
FICHA
DE LA CORRIDA
Plaza
de toros de Tovar
Viernes
7 de septiembre 2018
Primera
corrida de feria. Casi media entrada en tarde fresca
Dos
toros de Rancho Grande (segundo y tercero) y cuatro de El Pardo ( primero,
cuarto, quinto y sexto) terciados de presentación, nobles en conjunto. Destacó
por su durabilidad y nobleza el quinto “Birulillo”, número 111, negro bragado
meano gargantillo, al que se premió con la vuelta al ruedo. Nobles y algo
flojos primero y segundo, encastado el tercero, soso el cuarto y noble el
sexto.
Pesos:
427, 428, 425, 430, 429 y 425 kilos.
Daniel
Luque, de verde botella y oro: Oreja y palmas.
Alberto
Lamelas, de blanco y oro: Dos orejas y dos orejas y rabo.
Leonardo
Buenaño, de lila y oro: Vuelta y palmas.
Leonardo
Buenaño tomó la alternativa con el toro “Gasolina”, número 127, negro. Alberto
Lamelas se presentó en Venezuela con el toro “Chocolate”, número 153, negro.
Se
rindió un homenaje con minuto de aplausos a destacados personajes del mundo del
toro desaparecidos físicamente este año como Carlos Rico, Enrique “Kike”
Rosales, Nelson Arreaza, Jorge Durán, entre otros

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