Por: Pedro Gómez Jr.
Fotos Archivo
1. f. Arte
de lidiar toros.
2. f. Obra
o libro que trata de este arte.
La tauromaquia tiene sus orígenes desde
la edad renacentista, en el siglo XVI aparece el toreo caballeresco, y tendrá
su culminación en el siglo siguiente, era más un juego con el toro, a lo que
hoy conocemos como el arte de torear, en donde solo era permitido que
participaran la gente de la alta sociedad como uno más de los modos de
demostración de su fuerza y arrojo, así como su galanura y cortesía, y de su
manera de huir frente a la cara del animal, es decir de la manera en la que el
torero escapaba de una cornada casi segura del animal, de ahí procede unos de
los dichos que todavía se conservan en el argot taurino: "tener vergüenza
torera". La suerte más practicada era la lanzada a caballo de la cual da
origen el rejoneo y consistía en que el noble montado en su cabalgadura, se
enfrentaba al toro en un recinto cerrado frente a la doncella, ya que comenzó
como una manera en la que el noble demostraba su amor a la doncella, colocando
un pañuelo de su amada amarrado a un palo con un arpón que era clavado al
animal de manera tal que esperando su embestida hundía una lanza o una pica en
cualquier parte del cuerpo de la res, procurando apartarse de la embestida y causar,
además, una muerte fulminante.
Durante el siglo
XVIII con los primeros apuntes del romanticismo, fue para el arte de torear la
cuna de la concepción moderna, la gente común el pobre, sustituyó a la
burguesía en la fiesta que perdió su identidad caballeresca y en la cual se
dieron a relucir tres de las mayores figuras de la época de procedencia o
destino laboral como lo eran: Pedro Romero, José Delgado “Pepe-Hillo” y Joaquín Rodríguez
“Costillares” (toreros famosos de la época). Durante este siglo se
formaron las primeras ganaderías y con ellas se constituyeron las castas o raza
fundacionales que originaron este animal como lo eran: La Cabrera, Jijona,
Navarra, Vazqueña y Vistahermosa, de esta última se originan las castas que
comúnmente se pueden observar hoy en día en las principales ganaderías del
mundo como lo son: Saltillo, Murube, Parladé y Santa Coloma (todas estas nuevas
razas del animal). Se construyeron las primeras plazas de toros de fábrica o
mejor dicho de concreto y se dejaron las no temporales o portátiles y por
último se impuso con carácter definitivo el toreo a pie.
Ya desde la segunda
y tercera décadas del siglo XVIII, incluso el toreo a caballo lo desempeñaban
profesionales. La figura principal que intervenían era el varilarguero, un
picador de vara larga, más parecida a la lanza que al rejón del matador a
caballo o rejoneador, y que montaba sus propios caballos, como recuerdo de sus
viejas tradiciones y que merecía mayor consideración que los matadores a pie,
ya que para la época los caballos no tenían ningún tipo de protección y la
suerte se debía realizar llamando al toro, en una embestida dura en la que el
picador o varilarguero lo recibe con mucha fuerza.
Desde Pepe-Hillo no
hubo un torero de gran importancia en el siglo XVIII
y principios del siglo XIX, h asta la aparición
de Francisco
Montes “Paquiro” en 1830 al
que se llamó el Napoleón de los toreros por su invención del galleo (quiebro
que, ayudado con la capa o ca pote, hace el torero ante el toro), pero su
mayor aporte a la tauromaquia fue el re-ordenamiento de la lidia, comenzando la
organización de la cuadrilla, saliendo por delante los alguaciles o jefes del
ruedo, luego los toreros, el de mayor antigüedad en la alternativa en la
esquina del lado izquierdo, en la esquina del lado derecho el segundo en
antigüedad y en el medio el de menor antigüedad, luego les siguen los
subalternos o ayudantes y por último los picadores. A la vez el ordenamiento de
la lidia en tres tercios, desde que sale el toro el torero lo recibe con el
capote, pero el primer tercio es al momento que sale el picador es ahí donde el
toro recibe un puyazo en el lomo para bajar la presión y evitar un infarto en
la faena, y a la vez para que el toro suba o baje la cabeza dependiendo de su
condición y como lo pida el torero, muchas veces el toro no humilla mucho es
decir baja la cabeza, y un puyazo delantero permitirá que baje la cabeza y
muchas veces el toro humilla demasiado, y tiende a dar la vuelta de campana o
vuelta carnero, en la cual es de mucho daño por el peso del animal, y un puyazo
trasero (en el lomo) permitirá que suba la cabeza, luego viene el segundo
tercio o tercio de banderillas en la cual el torero o algún peón o subalterno
colocará 3 pares de banderillas al toro, y por último el tercer tercio, el
tercio de muleta en este tercio se realizará la verdadera faena, en donde se
verá las cualidades, tanto del toro como del torero, y se realizará el arte, la
destreza de poder engañar al animal y salir airoso y triunfante en esta
profesión tan difícil.
PASEILLO
PRIMER TERCIO O
TERCIO DE VARAS
SEGUNDO TERCIO O
TERCIO DE BANDERILLAS
Durante el siglo XX,
la tauromaquia o el arte de torear pasa en España por momentos especialmente
definidos, a comienzo de siglo aparece lo que seria una de las grandes
rivalidades en el mundo del toro, Joselito “el Gallo” y Juan Belmonte fundaron
la denominada “edad de oro del toreo moderno”, que se extiende desde la toma de
alternativa de Belmonte, el 16 de Octubre de 1913, hasta la muerte de Joselito
el 16 de Mayo de 1920 de la plaza de toros de Talavera la de Reina en España.
La rivalidad entre ambos no perseguía la eliminación del contrario, sino la
búsqueda de un mejor toreo, y lo implementaron en especial Belmonte después de
la muerte de Joselito, luego fue otro grande como Domingo Ortega que la fue
dando mayor quietud a los pases, hasta que en la década de los años 40 por
motivo a la guerra hubo un receso, cuando regresaron se encontraron con otro
grande como lo fue Manuel Rodríguez
Sánchez “Manolete”, torero que dio la quietud y temple ( ajustar el
movimiento de la capa o la muleta a la embestida del toro, para moderarla o
alegrarla) necesario que todavía hoy en día se ve, ya que una faena sin temple
seria como un dulce sin azúcar.
Hoy en día existen
grandes toreros en el mundo así como en nuestro país, a lo largo que han
evolucionado la tauromaquia o el arte de torear, han evolucionado las
ganaderías y con la misma ha evolucionado el toro de lidia, un animal que
estuvo a punto de extinguirse y que gracia a la tauromaquia sigue presente
entre todos nosotros, no es una cruel matanza, es una expresión artística en
donde apreciamos las cualidades de dos especies, en la que los dos se
encuentran armados; una expresión en la que el toro tiene la oportunidad de
salir con vida al presentar cualidades excepcionales, bravura, humildad y sobre
todo una buena faena, si el animal presenta todas estas cualidades se premia
con el indulto, un premio que es muy difícil de obtener ya que aquel animal que
llegue a obtenerlo, regresará a su ganadería de origen, a cumplir funciones de
padrotes (macho destinado en el ganado para la generación y procreación). El
torero en cambio al ejecutar una buena faena y con una buena estocada (la
suerte de matar al toro) será premiado dependiendo de la petición del público
con 1 o 2 orejas del toro y en algunos casos hasta con el rabo del animal
considerado los máximos trofeos y sacado en hombros por la puerta de
privilegio llamada la puerta grande en donde solo los triunfadores, aquellos
que hayan obtenidos por lo mínimo 2 orejas en la corrida podrán salir por esta
puerta. ¡OLE!






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